Esos pequeños y grandes milagros.
Inauguro este rinconcito personal en el ciber espacio con algo que hace rato da vueltas por mi cabeza. Hace un año atrás estaba muy afligida, llena de dudas y pena, lamentándome de vivir en la rutina, quería un cambio, darle sentido a mi vida. Y no es que me faltara amor, mi familia siempre ha estado conmigo y mis amigos son incondicionales, o que Dios me hubiera dejado a un lado, el siempre me apoyó, sólo que me sentía fracasada. La mayoría de mis compañeras de curso temían familia, hijos, tenías un proyecto de vida ya hecho, yo, en cambio, en la biblioteca por las tardes, sentía que no cumplía un rol importante.
Cuando uno está pasando por momentos oscuros no se da cuenta de las enormes cosas que pasan a nuestro alrededor, esos milagros que suceden y nacen "de la nada". Cuando llegó la fecha para pagar la P.S.U. en mi casa no había un peso, al contrario, estábamos viviendo una crisis súper fuerte, yo estaba a punto de no dar la prueba, lloré y le dije a Dios que no quería seguir alucinándome, que la universidad no era para mi, pero que si estaba en sus planes que estudiara que por favor me ayudara. Y lo hizo, tocó el corazón de una persona muy especial para mi y me pagó la prueba.
Luego di la prueba, el puntaje no me alcanzó para lo que quería "pedagogía en historia", pero yo, patuda me inscribí igual, y el católica, ahora que me acuerdo no puedo evitar reírme.
No se como supe que en la UTEM se podía estudiar para bibliotecario, y ya que estaba en eso, postulé, por si acaso, total, el puntaje no me daba y tenía que llenar la cartilla.
Yo creo que por esos días tenía a Dios con la cabeza cuadrada, noche y día lo único que decía era: "Dios, haz que corra la lista, haz que corra la lista", todo el santo el día lo mismo, desde que me levantaba hasta que me dormía, y no exagero, aun en sueños decía lo mismo.
El día 29 de diciembre llamaron a mi casa, mi mamá recibió el recado, era de la universidad, tenía que matricularme al día siguiente porque me habían aceptado en Bibliotecología en la UTEM. Yo no lo podía creer, estaba a un paso de la universidad, pero, ¿de dónde sacaba la plata para la matrícula?. Ese día jueves entré a la reunión, clamando por un milagro, ese día en mensaje estuvo en Isaías cap.41 en los ver.10 y 13, pero el que me enterneció fue el ver. 13 "Porque yo Jehová soy tu Dios, que te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo". Al terminar la reunión Dios hizo otro milagro ¡¡ME PAGARON LA MATRÍCULA!!, o tenía de dónde y ahí estaba, en mi mano, la plata de la matrícula.
Lo demás es historia, ahora estoy en segundo año de Bibliotecología, una carrera que jamás pensé estudiar, pero que me encanta.
Porque escribí todo esto; porque algunos piensan que la vida es nacer, vivir y morir y que después de muertos, nada. Otros se niegan a creer en un ser superior que en cualquier momento podría aplastarlos con su enorme mano.
Quiero decir públicamente que Dios es real, que puedo escucharnos y nos ama. Y si Dios no existiera, si todo fuera mentira, si estuviera equivocada, aun así no me arrepiento de creer en él, pues nada de lo vivido lo doy por perdido, al contrario, amarlo es lo mejor que he hecho.
Para quienes estén pasando por malos momentos les digo: Probar no cuesta, total, que pueden perder, dense un minuto y eleven su voz, no necesitan ser religiosos, sólo ser sinceros, es la mejor locura que pueden hacer.
1 comentario
Headme -
Cuidate, nos estamos viendo. Me gusto este espacio quizas me cree uno.